sábado, 13 de agosto de 2011

Libro 1: Libro que se leyó de una sentada

Hay dos libros que recuerdo que leí sin parar. Sin duda, El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Igual es un libro cortico y lo envuelve a uno completamente. Es un libro que, a pesar de leer en un corto período de tiempo, siempre lo deja a uno pensando acerca de lo banal que el mundo es y cómo uno es un pendejo que se deja llevar por eso.






El otro que me leí de una sola sentada fue el segundo libro de la saga del Señor de Los Anillos: Las Dos Torres, quizás porque era como el nudo de la historia y fue tan entretenido para mí que no podía dejar de pasar las páginas porque una vez estás dentro del universo del señor de los anillos no vale la pena salirse. Además, lo leí en español, con una traducción muy buena. Si hubiera sido en inglés, creo que habría tomado más tiempo. A mucha gente no le gusta, pero la forma rítmica y dulce en que Tolkien solía escribir es propia de muy pocos escritores, y digna de mucho respeto. No es por moda, es que el man era simplemente genial para escribir. Muy importante en la época de posguerra en que se publicó, donde supongo que caía bien esto para descansar el espíritu.


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